viernes, 15 de junio de 2018

A veces.


A veces los recuerdos supuran tal armonía que infectan la razón, a veces ese amor en sobredosis nos colma de una ternura sin fin, inagotable e inoxidable al roce de las lágrimas.
A veces los recuerdos nos bañan de encanto, de calor de pan, de la blancura de una sencillez eterna, sensible al paso de las vidas, a las edades de la muerte.
A veces los recuerdos dominan, baten en giro el sentido del tiempo y pueden con la esencia de lo imposible hasta hacer presente un sueño, hasta sentir la caricia de una mano ausente, el gesto alegre de aquella viva mirada, de aquel ademán propio y oculto entre la rutina del pasado.
A veces los recuerdos arrancan una tímida sonrisa de donde a escondidas brota una lágrima, un inevitable escape de amor a reventar, una indisimulable pena.
A veces no me acuerdo de todo y temo olvidar, dejar de recordar, a veces.


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