lunes, 13 de abril de 2026

No es lo mismo.



No es lo mismo, ni parecido siquiera. Una pareja de amigos acaba de venir de recorrer buena parte de nuestra tierra siguiendo el itinerario que le aconsejé y que diariamente revisabamos por teléfono. Evidentemente y como no podía ser de otra forma, se ha alojado unos días en el pueblo y lo ha conocido. Desde allí ha visitado Chandavila, El Marco, La Codosera, Valencia, Castelo, Marvao etc...  Ha venido encantado, no conocía Extremadura, nunca la había visitado y mucho menos nuestra comarca.

Ayer me llamaron y estuve con ellos, en la charla les noté muy entusiasmados con lo que han visto, conocido y sentido, pero lo que más me ha llenado es lo que me ha comentado sobre la gente extremeña, sobre los míos. Más hinchado que un pavo estoy.

El caso es que ha tenido el detalle de traerme algo de chacina, queso y bollos del pueblo.Son bocados de memoria, sabor a mi niñez, está todo buenísimo pero, no es lo mismo, es muy diferente..., le falta el aroma, la vista desde de la ermita, el tacto del bornizo, la voz cantarina, las sonrisas de mis amigos, el calor de mi familia y la esencia. Le falta lo más importante, está muy buena pero le falta todo.

Está muy rico todo, no lo puedo negar, pero donde mejor sabe es allí, en el origen del sentimiento, disfrutándola tras un paseo por las Cabeceras, un café en el Litri o una caminata con mi primo Sebe, después de una charla con mi tío Foro, una cerveza con mi amigo "Pampli" o al salir del taller de mi primo Esteban.

No tiene nada que ver, la chacina está muy rica, el queso espectacular y los bollos deliciosos pero, no es lo mismo. Allí es diferente, todo es diferente.