Allí escucho mi pasado, mis raíces y el origen de todo, el tacto de unas manos trabajadas y siempre húmedas, allí vuelvo a ver a mi abuela entrando al tinao, con un trapo mojado en el mandil y el pañuelo recogido en la manga, con su permanente sonrisa, su alegre y cantarina voz, allí siento sus besos de metralleta que entonces no supe apreciar y hoy tanto recuerdo.
El mundo es muy grande pero allí es donde más cerca estás de ti, en el lugar donde todo empezó, donde el sentir se sabe de memoria el camino y el corazón baila con la música más hermosa del mundo, la de los silencios a todo volumen.

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