jueves, 9 de marzo de 2023

Cosas Chulas.


Recuerdo que en casa de mi abuela había muchas cosas chulas, era un auténtico castillo. Recuerdo un botijo de barro sobre un platillo de esos en los que ponía "Recuerdo de no sé dónde", una mesa camilla con tapa de ganchillo y por abajo un brasero de picón con dos asas y una paleta de hierro para "revolver".

Había un calienta-camas de goma de color azul, una virgen dentro de una bola de cristal que si le dabas la vuelta veías nevar, una radio con botones y una rueda a cada lado, una plancha de hierro, un candil de aceite con mecha de "palomilla" y un cajón con velas usadas.

En un trastero del patio al que se accedía por unas estrechas escaleras había un baúl de madera que nunca abrí, muchas revistas viejas, una romana de cadena, una cesta de goma de mi abuelo con un martillo sin palo, un hacha oxidada, una paleta, varias cajas con clavos y un par de llanas viejas. En lo alto de un armario recuerdo mucha herramienta que no sé para qué valdría y un viejo balón de reglamento desinflado.

En el patio, sobre una balda a la altura de la pila de piedra había una palancana blanca descascarillada con una pastilla de jabón "Lagarto" en su interior, una cuchilla de afeitar de color bronce que se abría y cerraba con un mango a rosca y una brocha de pelo con mango de nácar blanco. Muy chula. Había también una muy usada tabla de madera para lavar y un cepillo para blanquear atado a un palo con restos de cal blanca que a mí me parecía muy largo.

Había muchas cosas chulas en casa de mi abuela.


jueves, 2 de marzo de 2023

Entre el grifo y la tinaja.


La luz de mi infancia es mi abuela, mi cielo azul. Sentados en el cancho, entre el grifo, la tinaja y el tinao. Ella se suena la nariz, se guarda el pañuelo bajo la manga y me sonríe en silencio. Yo la escucho atentamente.

Es un lugar lejano que está aquí al lado, un sitio donde mirar las sombras de cielos pasados, otros cielos, donde observar el vuelo del milano haciendo coro al viento entre las ramas de los eucaliptos y el canto de la cutubía.

El tiempo, por mucho que sople no borra los aromas. Aquel cancho huele a restos de sandía y peladuras de melón, a higos chumbos y sobras para los cochinos, a viejas paredes que desprenden polvo de yeso, a corcho y a pan del horno de las Cabeceras. Son olores en la memoria que cubren mis alvéolos cerebrales, recuerdos que me ciegan la salida.

Hoy, caminando entre letras rodeo el mundo y me doy contra mi espalda que sigue allí, en aquel cancho, ignorando el vértigo del tiempo pasado. Y vuelvo a allí, y siempre me mece, y puedo sentarme en él y escuchar la única verdad, la grande, la que busco, la necesaria para vivir y que no es otra que sentir su regazo para posar mi cabeza y que me rasque. No necesito entender las cosas, solo sé que quiero recordar entre el terror al olvido para intentar seguir siendo yo, para seguir escuchando con atención por siempre su silenciosa sonrisa.

domingo, 19 de febrero de 2023

Condiós!


Durmiendo lo recordé esta noche... Condiós Pinea!!, al pasar por La Pared Nueva, frente a la cancilla del tinao que fue de mi abuelo Porras me tropecé con Don Antonio, un hombre ya muy mayor, pequeñito, enjuto y entrañable que me conoce desde niño y hemos estado hablando de todo y de nada, enreando entre el pasado, la familia y demás.
Me senté a su lado y aunque en principio solo traté de ser amable, al verme envuelto en ese lenguaje que hace muchos años se perdió en mi,  al escuchar de nuevo "mangajón", "mostrenco" "pejiguera", "bindonga", esas expresiones tan de los míos y su manera de usarlas, me han arropado, me he sentido en un lugar calentito, cómodo. He vuelto durante un ratino a la luz de mi infancia, al olor de la colonia de tío Domingo y el pollo frito de mi abuela Andrea, a la cocina de picón, al guá en las Cabeceras y las golosinas en el Cristo, en esos lugares donde fui feliz de la manera natural y despreocupada que lo somos de niños.
Son conversaciones a gusto y gustosas, de las que te adormecen el cerebro a base de calma en la palabra y paz en la intención. 
Y eso, que está bien recordar en sueños y sentirse en casa de vez en cuando. Aunque estemos lejos.

domingo, 18 de septiembre de 2022

Viendo pasar el tiempo.



Aquí empezó todo. La historia de mi familia hasta más allá de los ocho apellidos... Sus calles, aromas y lugares que me emborrachan de vivencias nunca olvidadas. 
Sonidos, juegos, sabores y colores, secretos de infancia marcados en la memoria con brasas de una ley no escrita, la de la atracción natural. Es el presente de mis recuerdos, son manos húmedas y arrugadas, besos de metralleta, lágrimas secas en un mandil a cuadros, son huellas de mis muertos, caricias al tacto del amor más puro, el que duerme en las entrañas del alma. El que morirá conmigo.
Aquí está viendo pasar el tiempo…

miércoles, 15 de junio de 2022

Gimnasia de los recuerdos.

Es una mezcla divisible y sin dudas distinguible, es aroma de picón, camilla y brasero, de corcho, canchos y cochinos. De porrinas y cominera, café megro, mondonga y buche, de sonrisas, besos francos, besos y abrazos sinceros.


Son aromas que se alojan en las entrañas del alma, indelebles al tiempo. Es el olor de un mandil mojado, de pan en rojo teñido, patatera y queso, de arrugas en las manos y besos de metralleta, es un amor inhalado en vena y exhalado en vida, olores que ventilan mi alma.


Aromas regresados, olores pegados a la vida, indemnes al paso del tiempo y la memoria, que arrancan la mirada de mi padre.


Gimnasia de los recuerdos.

jueves, 20 de enero de 2022

El sabor de la vida.



En el hierro de la cocina siembre había un viejo pucherino de lata descascarillada, de color parecido al marrón, con una sola asa y tapa redonda con visagra. Dentro, un colador de trapo que algún día debió de ser blanco y tres dedos de posos empapados en su jugo de café.

En el zaguán y la mesa camilla, un matamoscas rectangular, de plástico de colores y con un largo mango de alambre retorcido. Un brasero de picón sin tapa, una pala para revolverlo y un botijo de barro sudoroso.

El tapete era de ganchillo y posaba sobre otro más grande de cuadraditos de lana. Todo hecho a mano.

La puerta de casa era de madera, muy pesada, pintada de marrón y dividida en dos cuerpos por su mitad, con pasador de hierro en el interior de la parte de abajo que se abría simplemente metiendo el brazo por arriba. Abajo, una gatera con cortina de “escay” para el paso libre de los michinos. Nunca conoció llave que la cerrara. Por fuera, un escalón donde sentarse, ver pasar la vida y charlar con quien terciara.

La salida al corral la marcaba una cortina anti-moscas, hecha de boliches de alargados de plástico, de muchos colores y atravesados por el alambre que los unía.

La vida olía diferente, era calor de pan caliente, olor a porras y fragancia a café del pucherino, un viejo pucherino de lata descascarillada de color parecido al marrón…

La vida sabía diferente.

lunes, 27 de septiembre de 2021

La vida en un rodillo.

Paseamos por el pasado, caminamos por la travesía, una senda de recuerdos a modo de pasarela de sensaciones, ruidos y aromas que toman posesión de mi infancia. Son imágenes en sentido contrario al tiempo, es una vida dentro en un rodillo que no va a ningún lado.
Ella siempre madruga, a mi me despierta con el tiempo justo para evitar la flama. 
Donde hoy está el estanco estaba la churrería. Una porrina para chupar y de vuelta a casa. 
Con brío se planta la tina en la cabeza y salimos camino del tinao. Primera parada en casa de tía Paula, que con rápido caminar acude a su voz por el pasillo mientras se seca las manos en el mandil. Huele a pan, el horno de Las Cabeceras me inunda de amor.
Viene un día de calor, el día no admite nubes y un sol despiadado ilumina las sombras. Voy delante abriendo camino a la aventura, rechazo su mano, terriblemente ya me creo mayor. Planta la tina en el chorro y nos sentamos en el cancho, en el de siempre, en la terraza de la vida y mostrador del futuro. Yo le hablo, me mira y sonríe, tengo su mano muy cerca y la ignoro, no se la cojo... son recuerdos dentro de un rodillo que gira una y otra vez, que no van a ningún lado.